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lunes, 19 de octubre de 2015

Los Extractores de Leche Materna (Parte III)

Una vez conocidos los distintos tipos de extractores y sus características, hay que aprender el adecuado manejo y limpieza para una adecuada extracción de leche materna, lo cual debe ser siempre una rutina en forma sistemática para garantizar una adecuada conservación.

1. El lavado de manos:
Lavarse las manos con agua y jabón líquido y luego secarse con toalla de papel es una forma barata y eficaz de prevenir enfermedades en el bebé (gripe, diarreas, neumonía, etc.). Sin embargo a veces olvidamos este paso tras cambiar los pañales al bebé y antes de tocar a bebés lactantes. Es muy importante lavarse cuidadosamente las manos antes de empezar a usar el extractor y sobre todo cuando manipulemos la leche extraída.

2. Limpieza y esterilización del extractor:
El extractor es el sitio perfecto para la proliferación de bacterias. No limpiarlo debidamente es un riesgo tanto para la madre como para el bebé. Si bien el primer paso que es la limpieza y enjuague es muy importante, lo que realmente garantiza la ausencia de microorganismos es la esterilización. La limpieza de las partes lavables debe ser con agua potable (corriente de la llave) y detergente para loza (en algunos supermercados incluso venden detergente especial para este tipo de artículos), sin escobillas muy rígidas ya que pueden dañar las partes delicadas como las piezas de silicona, y procurando un buen enjuague que no deje residuos jabonosos. Algunas partes del extractor, principalmente de los eléctricos, no se pueden limpiar con agua ni esterilizar, pudiendo haber riesgo de contagio de enfermedades. Esas piezas, es recomendable limpiarlas con un algodón empapado en Alcohol de 70°. 
¿Por qué insisto tanto con una limpieza meticulosa? La respuesta es simple: por las infecciones. La leche materna no es estéril, en ella se encuentran bacterias de forma fisiológica. En la microbiota normal se encuentran estafilococos, estreptococos y lactobacilos, entre otros. En condiciones normales no hay ningún problema, pero si el bebé tiene las defensas disminuidas o es prematuro, o la madre tiene un mal aseo del pezón, esta contaminación puede afectar al bebé.
Una vez lavadas todas las piezas, se procede a esterilizar. Es conveniente seguir las instrucciones del fabricante pero por lo  general la frecuencia de esterilización depende de:

•    Si el bebé es menor de tres meses, prematuro o está enfermo, hay que esterilizar a diario cada vez que se usará el extractor y los envases contenedores.
•    Si se extrae leche para almacenarla durante bastante tiempo es conveniente esterilizar antes de cada extracción.
•    En bebé mayores a tres meses la frecuencia de esterilización puede ser menor.

3. Métodos de esterilización del extractor en casa:

• Método tradicional: sumergir y hervir los utensilios entre 5 y 10 minutos en una olla con agua suficiente como para cubrirlos.
•  Esterilizador para microondas (por acción de vapor).
•  Bolsas para esterilización en microondas.

Medela cuenta con las Bolsas para microonda Quick Clean, con las que puede desinfectar los accesorios de lactancia, como botellas, biberones y piezas del extractor en menos de tres minutos (solo son necesarios tres pasos). Es más rápido y fácil que hirviéndolos. Durante el proceso de limpieza con la bolsa de microondas Quick Clean, se produce vapor húmedo en la bolsa y mata el 99,9 % de los gérmenes y bacterias más habituales. Por lo tanto, la desinfección con la bolsa de microondas Quick Clean se realiza sin productos químicos, es muy eficaz y respetuosa con el medio ambiente, pues cada bolsa se puede reutilizar hasta 20 veces. La bolsa para microondas Quick Clean se dobla y se guarda para que ocupe menos espacio. Es manejable, fácil de transportar por lo que es ideal para la desinfección en casa o cuando está de vacaciones. Sus principales características son:

Rápida: la desinfección se realiza en tan solo tres minutos.
Segura: la limpieza con vapor mata el 99,9 % de los gérmenes y bacterias.
Fácil de usar: desinfecta solo en tres fáciles pasos.
Ahorra espacio: pequeña y fácil de guardar.

Cada madre deberá elegir el método que más se ajuste a sus necesidades y siempre seguir las instrucciones del fabricante, principalmente verificando los tiempos y el voltaje en caso de usar un esterilizador para microondas. Por otro lado, es importante no guardar la piezas del extractor hasta que estén completamente secas, para evitar el crecimiento de nuevas bacterias y  gérmenes. Para eso, se pueden colocar sobre un paño o toalla de papel en una superficie limpia y esperar a que se sequen solos.

¿Se recomiendan los extractores usados o de segunda mano? Mi consejo es siempre que NO. Como medida preventiva e higiénica se considera que los extractores son de uso personal y no son seguros (bacteriológicamente hablando) para uso compartido. Es diferente en el caso de los extractores de uso hospitalario que están diseñados para que la leche materna nunca entre en contacto con las partes del extractor que son compartidas (biberones y tubos que se conectan al motor del extractor). Además tienen un filtro de membrana antibacteriano y un mantenimiento muy estricto para evitar infecciones, al igual que cualquier aparato hospitalario.

Con cariño, Doctora Mamá.

martes, 22 de septiembre de 2015

Los Extractores de Leche Materna (Parte II)

Muchas de las consultas de lactancia que recibo son acerca de los beneficios de comprar un extractor de leche, y en ese caso, qué tipo es el más adecuado. A mi parecer, la elección de un extractor de leche materna siempre debería venir determinada por cuánto lo va a usar, donde y el tiempo que dispondrá para la extracción, y principalmente por la frecuencia de uso que la madre le va a dar y no por el presupuesto de que disponga, considerando que el rango de precios es muy variado. Sea cual sea la decisión, creo que es un artículo que no se debería adquirir hasta no saber bien el uso que se le dará.

Veamos a continuación los distintos tipos de extractores:

1. Extractor manual:
Este tipo se recomienda en casos de separación puntual del bebé o cuando la madre va a extraerse una vez al día. También pueden ser útiles para ayudar a superar dolencias como pezones irritados y pezones invertidos o planos. Ideales para un uso ocasional porque son muy fáciles de usar, limpiar, montar y desmontar, además de más económicos que los eléctricos. Su uso requiere movimientos repetitivos de la mano sobre la palanca del extractor para extraer la leche, lo que a algunas madres les resulta un tanto agotador. 
En esta gama encontramos el modelo Harmony™ de Medela. Este extractor manual es ideal para las madres que solo deben extraer leche ocasionalmente y no desean renunciar a la agradable sensación de amamantar a sus bebés. El popular Harmony es el único extractor manual alrededor del mundo que está basado en la tecnología 2-Phase Expression, la cual está basada en investigación que imita el ritmo de la lactancia natural del bebé. Primero estimula la bajada de la leche y luego extrae la leche.


Características:
Eficaz: más leche en menos tiempo, gracias a la tecnología 2-Phase Expression.
Individual: ideal para la extracción manual ocasional.
Confortable: su mango ergonómico permite una extracción cómoda.
Fácil: sencillo de montar, usar y limpiar.
Movilidad: ligero de peso, permite extraer eficientemente y de manera discreta esté donde esté.

2. Extractor eléctrico simple:
Este tipo de extractor es el que se recomienda en casos de extracciones diarias (1 o 2 al día), ya que permite sacar la leche con mayor rapidez (20-30 minutos) y son los que más se asemejan al patrón de succión de bebé, lo que ayuda a mantener el nivel de producción de leche materna. En caso de que la madre se vaya a incorporar al trabajo, le puede ser de gran utilidad para generar reservas de leche materna para su bebé. En caso de utilizarlo durante la jornada laboral le puede servir, aunque al extraer de un pecho cada vez, la extracción será más lenta que con un extractor eléctrico doble. Los extractores eléctricos son muy fáciles de usar ya que solo se tiene que ajustar la succión y la velocidad de extracción.
Un modelo de estas características es el Extractor de leche Swing™ de Medela. Extrae la leche de forma silenciosa y discreta. Swing es un extractor de leche eléctrico, ganador de varios premios, para madres que necesitan un extractor de uso diario. Si trabaja a tiempo parcial, quiere salir una noche, hacer deporte o sencillamente ir de compras, el extractor de leche eléctrico Swing es la solución ideal para madres activas que no desean emplear demasiado tiempo en la extracción.

Características:
Eficaz: extrae más leche en menos tiempo, gracias a su tecnología 2-Phase Expression.
Exclusivo: ideal para la extracción eléctrica diaria.
Cómodo: intervalo de niveles de vacío y parámetros.
Fácil de utilizar: Fácil de montar, utilizar y limpiar.
Práctico: diseño silencioso y compacto, ideal para una extracción discreta.

3. Extractor eléctrico doble:
Es el que normalmente se recomienda en caso de que la madre vaya a realizar extracciones prolongadas en el tiempo como incorporación al trabajo a jornada completa, bebés prematuros, partos múltiples, bebés con fisura labiopalatina, etc. Son perfectos para compaginar con la lactancia, ya que al extraer de ambos pechos a la vez, recogen un gran volumen de leche en aproximadamente 10 a 15 minutos, permitiéndote generar reservas para que el bebé siga tomando leche materna mientras la madre está en el trabajo. Normalmente son los extractores más eficientes y duraderos, debido a la capacidad (succiones por minuto) de su motor. Los extractores poco potentes o a pilas realizan menos succiones por minuto y la succión es más fuerte pudiendo causar dolor.

En este caso, hay dos modelos de extractor de referencia: el modelo Swing Maxi™ y el modelo Freestyle™, ambos de Medela.

El nuevo extractor de leche eléctrico compacto doble Swing Maxi es perfecto para aquellas madres que buscan una solución sencilla y que les ayude a no perder tiempo. Ayuda para el suministro de leche: la extracción doble puede ayudar a aumentar y mantener el suministro de leche. ¿Quiere asegurarse de que siempre tendrá suficiente leche materna para su bebé? ¿Desea aumentar y mantener el suministro de leche? Gracias al extractor de leche eléctrico doble Swing Maxi, disfrutará de todas las ventajas de la extracción simultánea: La extracción doble vaciará mejor el pecho, con lo que aumentará el suministro de leche. Conseguirá hasta un 18% más de leche en una sesión de extracción en comparación con la extracción simple. Además, la extracción doble proporciona leche con un mayor contenido energético. Finalmente, se ahorrará mucho tiempo: la velocidad de la extracción doble es dos veces superior a la de la extracción simple.

Características:
Eficacia: la extracción simultánea combinada con la tecnología 2-PhaseExpression le proporciona un ahorro máximo de tiempo.
Cómodo: diferentes niveles de vacío y parámetros.
Fácil de utilizar: fácil de montar, utilizar y limpiar.
Flexible: ligero y compacto para utilizarlo en casa o fuera, con pilas o adaptador de corriente.

El otro modelo, el extractor de leche eléctrico doble Freestyle es de los más pequeños del mundo, ayuda a las madres a ahorrar un tiempo inestimable y ofrece libertad de movimiento durante la extracción. ¿En qué se diferencia Freestyle de otros extractores de leche eléctricos? Freestyle se ha desarrollado especialmente para un uso diario y regular. El sistema de extracción doble le proporciona más tiempo para usted y su bebé. La práctica solución todo en uno le ofrece todo lo que necesita para una extracción segura y cómoda mientras está fuera de casa: es un extractor de leche eléctrico pequeño y ligero, posee una batería recargable con una vida media de hasta 3 horas y es el único que trae incluido un set completo para el almacenamiento, refrigeración y transporte de la leche materna. Dado que una extracción en promedio demora 10 a 15 minutos, la batería de este extractor permite que sea ideal para lugares de trabajo o un viaje, en donde es importante poder extraerse en cualquier lugar sin necesidad de contar con corriente eléctrica. 


Características:
Eficaz: la simultánea extracción doble en combinación con la tecnología
2-Phase Expression incrementan la cantidad de leche.
Innovador: pequeño, ligero y silencioso, para hacer la extracción diaria lo más confortable y natural posible.
Cómodo: los parámetros de vacío ajustables individualmente, así como su función de memoria, ofrecen el grado más alto de comodidad.
Control total: toda la información relevante se muestra en una pantalla.
Soporte para la producción de leche: la doble extracción puede ayudar a incrementar sustancialmente la producción de leche.

4. Extractor de descongestión o tipo “pera”:
Su función no es extraer leche para almacenar, sino descongestionar el pecho de forma ocasional como por ejemplo cuando el bebé no puede agarrarse al estar demasiado tenso cuando pasa por un brote de crecimiento. También puede servir para estimular y extraer un poco de leche antes de iniciar la toma o eliminar la leche residual del pecho tras la misma. Suelen ser muy económicos.

El Embudo o Copa:
Ahora bien, una vez elegido el extractor, hay que tener en consideración que el accesorio más importante del equipo es el embudo o copa. Es el accesorio del extractor en el que se introduce la mama, y del que dependerá en gran parte la comodidad así como la eficacia de la extracción. Debe elegirse en función del tamaño del pezón, por lo que cada mamá necesita su tamaño adecuado, sobre todo para evitar dolor y grietas o bien una escasa extracción de leche.

Si el embudo es demasiado pequeño, no se introducirá correctamente el pezón o no se acoplará correctamente. Si por el contrario, es demasiado grande, entrará parte de la areola dentro de la copa. En ambos casos la extracción no se realizará correctamente, y además es muy probable que haga un poco de daño.

La clave para saber si el tamaño correcto es que el pezón quede en el túnel del embudo, sin que le falte espacio. La areola del pezón no debe introducirse dentro del túnel. También puede ocurrir en algunos casos que se necesiten tallas distintas para cada pecho.


Algunas marcas de extractores tienen una copa flexible siliconada que se adapta al pecho y en estos casos la talla es única. Por otro lado, en los extractores de Medela hay que tener en cuenta que no son flexibles pero sí hay tallas, aunque el extractor por defecto trae la talla M. Si necesita otra talla, puede comprarla por separado. Medela ofrece una amplia gama de embudos para cubrir las necesidades de cada madre. La amplia gama de embudos PersonalFit de Medela permite a las madres elegir exactamente el tamaño de embudo correcto para ellas, asegurando la máxima comodidad y eficacia a la hora de extraer la leche. Los embudos PersonalFit están disponibles en cinco tamaños diferentes:

S (21 mm)
M (24 mm)
L (27 mm)
XL (30 mm)
XXL (36 mm)


Con cariño, Doctora Mamá.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Los Mil Primeros Días

En relación a los múltiples detractores que ha empezado a tener la campaña impulsada por la Sociedad de Pediatría de Río Grande do Sul, Brasil (SPRS) llamada “Your child is what you eat” (“Tu hijo es lo que tú comes”), es que a continuación quiero explicar varias cosas:

Lo primero, es mencionar que dicha entidad goza de gran prestigio y al igual que prácticamente todas las sociedades pediátricas del mundo, se basa y promueve las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a lactancia. La campaña NO es contra la lactancia y quien así lo haya entendido es porque no se dio el tiempo de interiorizarse e interpretó las imágenes de forma muy subjetiva y antojadiza. El llamado es a que las madres lleven una alimentación sana desde que se embarazan y mientras amamantan. Tampoco está financiada por Nestlé, como trató de sindicar el períodico Daily Mail.

La campaña hace referencia a los estudios basados en la corriente de investigación sobre epigenética llamada “First Thousand Days”, por investigadores de gran connotación mundial como Robert Waterland, la cual se refiere a los primeros mil días del bebé que empiezan a partir del primer día del embarazo y se dividen así: 270 de embarazo, 365 del primer año de vida y 365 del segundo año de vida.

Los estudios han demostrado que en esos primeros mil días de vida del niño se programa en su genoma el desarrollo inmunológico (todo lo relacionado con sus defensas contra infecciones, inflamaciones y alergias) y el sistema metabólico (que regula el peso que tendrá de niño y de adulto), se reduce la posibilidad de adquirir algunas enfermedades en su crecimiento relacionadas con la nutrición (diabetes, problemas coronarios e hipertensión arterial, entre otros) y se programa la composición de la flora intestinal. Además es el período en donde existe mayor plasticidad neuronal y epigenética, lo que condiciona modificaciones del genotipo (los genes que uno hereda de los padres) y que se manifestarán en el fenotipo (la expresión visible de esos genes).

Como la madre embarazada es la directa responsable de contribuir a la nutrición de los dos, necesita una alimentación variada y balanceada en cantidad y calidad, que cubra las necesidades de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales, por lo que se hace necesario el consumo de alimentos saludables como frutas, verduras, carbohidratos con índices glucémicos bajos y evitar las grasas trans. Existen micronutrientes como la vitamina D, el zinc, el ácido fólico y el DHA que garantizan la salud adecuada del bebé en formación. El hierro es clave en la alimentación, pues el feto comienza a acumularlo desde el primer trimestre de vida y esa acumulación es mayor en el tercer trimestre de embarazo. El ácido fólico es vital antes y durante el embarazo (entre las 8 y las 12 semanas antes de quedar embarazada y durante los primeros tres meses de gestación), pues previene serios defectos congénitos en el cerebro y en la columna vertebral del bebé. La concentración mayor de DHA en el cerebro ocurre en el tercer trimestre del embarazo, lo que permite el desarrollo neurológico y visual, ácido graso que no es sintetizado por el cuerpo humano y que proviene directamente de la dieta materna.

Ahora bien, en el período de lactancia aunque la alimentación debe ser muy parecida a la del embarazo, en esta etapa el organismo gasta las reservas de grasa para poder producir leche continuamente. Por eso, la nueva madre debe darle a su cuerpo un  aporte adicional de calorías (aproximadamente 500 calorías extra) pero de una fuente sana. No es lo mismo que se coma una gran barra de chocolate que una ensalada de frutas y cereales para obtener esas calorías extras. Como la malnutrición, ya sea por exceso o déficit, puede afectar los niveles de algunos nutrientes en la leche materna (principalmente los que dependen de la dieta, como mencioné anteriormente el ejemplo del DHA), fundamentales para el crecimiento saludable del bebé, es muy importante que la madre mantenga una alimentación balanceada, ya que si bien la leche materna siempre será perfecta en su composición, lo será a costo de usar de las reservas de nutrientes de la madre si ella no los repone constantemente a través de una buena alimentación. Esta es la recomendación para que todas las madres se mantengan saludables durante los primeros seis meses de lactancia materna exclusiva (LME). Por otra parte, los estudios también han reportado que los niños que logran una LME de un mínimo de seis meses, de madres en peso normal y alimentadas sanamente, son menos propensos a ser adultos con problemas de obesidad o enfermedades cardiovasculares.

A partir de los seis meses de edad la leche materna debe acompañarse de otros alimentos, pues esta por sí sola ya no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del bebé en esa etapa de crecimiento y desarrollo. Según la Organización Mundial de la Salud, se recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los seis meses, con una consistencia, variedad y porciones adecuadas. Estas tres condiciones son imprescindibles, pues la alimentación complementaria es el comienzo de los hábitos saludables de una persona. Así, de manera progresiva y guiada por el pediatra o el nutricionista, se irán introduciendo los distintos tipos de alimentos, para que hacia el año de edad su hijo esté consumiendo una alimentación variada y de tipo familiar complemetaria a la lactancia materna, la cual idealmente se debe prolongar hasta los dos años de vida o más.

Es así como en los dos primeros años de vida, los niños requieren alimentos con proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y probióticos. Pero con grasas, específicamente me refiero a “grasas buenas”. Investigaciones realizadas entre 2010 y 2013 por organizaciones como la FAO, en alianza con la Fundación Iberoamericana de Nutrición, la Academia Americana de Nutrición y Dietética, el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, ratifican que las dietas de los niños bajas en grasa ocasionan efectos negativos sobre su peso y crecimiento, por ejemplo, uñas quebradizas, fatiga, sensación de entumecimiento en brazos y piernas, falta de concentración y retraso en el crecimiento. Por eso es tan importante que los padres conozcan el origen y tipo de las grasas, para no caer en la premisa de que el niño no debe consumirlas“porque todas son malas”.

Ahora, volviendo al punto de la alimentación de la madre y su impacto en la lactancia, he visto que hay una confusión de conceptos en lo que se refiere a los mitos sobre esto. Volveré a repetirlo: si bien la composición de la leche se mantendrá siempre perfecta en cuanto a nutrientes aunque sea ocupando las reservas maternas y que pocos pero importantes nutrientes dependen de la dieta como el DHA, es una cosa aparte el hecho que la alimentación de la madre SI influya en cuanto a los efectos en el niño que consume esa leche. Un ejemplo claro de esto es la llamada Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca, conocida por sus siglas como APLV. Es una alergia alimentaria que presenta el bebé porque la madre consumió lácteos que produjeron la respuesta alérgica (también se da en niños que consumen dicha proteína proveniente de las fórmulas lácteas). Esta no es una condición para que se suspenda la lactancia materna como muchos creen, por el contrario, manejando la dieta de la madre con la exclusión de los lácteos se puede continuar con la lactancia materna. Es conocida ya además una vía fisiológica llamada circulación entero-mamaria, la cual explica el paso de la microbiota del intestino materno hacia la glándula mamaria, contribuyendo a la flora intestinal del bebé, tema muy interesante por cierto que me gustaría hablarles en un próximo artículo.

Ahora, si aún persisten escépticos, los invito a ingresar a un sitio web que ya les he mencionado anteriormente, E-Lactancia.org y buscar la compatibilidad de algunos alimentos con la lactancia materna, como por ejemplo el hinojo, el anís estrellado, la  galega, la cafeína o el chocolate (estos dos últimos dosis-dependiente) y se darán cuenta de lo que puede conllevar su consumo. Si la alimentación de la madre no influyera, no habría ninguna contraindicaciones de consumo, al igual que los medicamentos por vía oral.

Para finalizar, creo que si bien las imágenes de la campaña son muy impactantes y han herido más de una susceptibilidad, provocando incluso sentimientos de rabia y dolor en algunas madres por sentirse culpables y al mismo tiempo juzgadas (es lógico, a nadie le gusta que le hagan ver sus errores), pero si consideramos que en Chile aproximadamente el 60% de las mujeres que se embarazan lo hacen con sobrepeso u obesidad y posteriormente se mantienen así en el período de amamantamiento (y en general más del 65% de la población chilena también lo es), no se trata de una hamburguesa o una bebida cola “de vez en cuando”, siendo que como país lideramos el consumo latinoamericano en pan y bebidas azucaradas. Hay que entender esta campaña como un llamado a la reflexión que pretende sensibilizar de manera muy visual sobre los malos hábitos alimenticios y los riesgos que conllevan, y que de ninguna forma ataca (como han tratado muchos de confundir y tergiversar) la lactancia materna en sí. Está demostrado que nuestros hábitos influyen en nuestros hijos y el llevar una alimentación sana por parte de la madre no debería verse como un sacrificio, sino como un regalo hacia ellos. Hagamos un esfuerzo como sociedad para revertir estas cifras alarmantes, son sólo mil días pero que pueden condicionar la vida de nuestros hijos para siempre.

Con cariño, Doctora Mamá.


sábado, 22 de agosto de 2015

La Lucha de Joselyn Díaz y Mateo

Durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015 realicé un concurso fotográfico junto a Medela Chile, el cual tuvo una gran convocatoria. Si bien todas las historias y fotografías que nos llegaron eran hermosas, hubo una en particular que me emocionó enormemente, y no sólo a mí sino a todos los seguidores de la página porque fue la que más votos obtuvo. Me refiero a la historia de Joselyn Díaz y su pequeño Mateo.

Terminado el concurso me puse en contacto con ella para la entrega de su regalo y quise saber un poco más de su conmovedora historia. Si bien el embarazo es complejo para toda mujer, cuando se asocia a un cáncer, el resultado puede ser devastador. Es así como comienza el relato que hoy comparto con ustedes, con la autorización de la ganadora.

Joselyn Díaz, tiene 31 años, vive en Santiago, es Técnico en Enfermería, Terapeuta Floral y se define como una enamorada del baile. Estaba buscando ser madre desde hace cinco años, en medio tuvo una pérdida (Octubre de 2013), y en Mayo del año siguiente descubren que tenía un tumor de ovario el cual tuvieron que intervenir: resultó que tenía endometriosis, una enfermedad que consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero. 

—“Me dijeron que me costaría ser madre, pero que no era imposible”, dice Joselyn. Finalmente en Octubre del 2014, su Médico esperaría hasta Febrero de 2015 para ver si se embarazaba o sino pasaría al paso de la reproducción asistida. 

—“Yo con toda mi fe quería y sentía que llegaría de forma natural, pero en Diciembre de 2014, me apareció una “pelota” dura (del tamaño de una pelota de taca-taca) muy palpable en la mama derecha. Esa semana yo estaba con muchos ensayos para una linda presentación de villancicos de navidad, ya que amo la danza. Pasó una semana entre que me detecté la pelota y fui a médico. Me mandó a hacer una ecotomografía mamaria y en el mismo examen me dijeron que debía hacerme, ojalá al tiro, una mamografía, porque se veía un poco sospechoso el bulto. Me hice la mamografía y a los días, me llaman para ir a conversar con la Tecnóloga. A esas alturas yo presentía que no andaban bien las cosas...”.

Cuando le entregaron el informe, éste concluía que el estudio de la mamografía presentaba un BIRADS 5, lo que quiere decir que había aproximadamente un 95 % de probabilidad que el tumor fuera maligno. Con ese examen concurrió al Ginecólogo, quien le dice que con ese resultado tenía prohibido embarazarse, y le indicó hacerse una biopsia. 

—“Yo entendí perfectamente que la cosa no era muy positiva. Y resulta que a los 3 días me entero que estoy embarazada: un balde de agua fría. Lo que tanto soñábamos, en el momento menos oportuno”. 

Le tomaron la biopsia, avisando por supuesto, que estaba embarazada. En menos de 7 días la llamaron para que fuera a retirar el resultado y se dirigiera a su médico  asignado cuanto antes. Cuando el resultado de una biopsia concluye un BIRADS 5, se activa inmediatamente el GES, para diagnóstico de cáncer de mama y derivan a un especialista en patología mamaria. Cuando llega a ver a su Ginecólogo, él se entera de su embarazo y de su diagnóstico de Carcinoma ductual infiltrante de mama grado 3, por lo que lleva su caso a un comité, en el cual se discute su caso y concluyen que deberá esperar hasta la semana 12 de embarazo para extirpar toda la mama, para no provocar daños en el feto. Y así comienza todo. 

—“Los cinco primero meses estuve en reposo absoluto por desprendimiento de placenta, en medio fue la operación. Fue un tiempo difícil, de mucha incertidumbre. Gracias a Dios mi pequeño resistió bien la operación, y el ganglio centinela salió sin metástasis. Un alivio grande. Mi recuperación fue dolorosa, sentir que tienes “achurrascado” el pecho es atroz. No me impresionó verme mutilada, eso es muy curioso, sabía que era por sanidad y aparte hice una carta de despedida a mi mama, lo deseaba y eso me ayudó mucho. Después vinieron las quimioterapias, y lo que ahora viene es Tamoxifeno por 10 años. Mi embarazo ha sido la verdad que no sé como describirlo, ha sido una luz en medio de todo. Nunca he dudado de la fuerza de mi pequeño luchador, y en general yo le he transmitido tranquilidad y alegría. Yo he tenido un buen embarazo emocionalmente hablando”.

Su equipo médico le ha dicho que el cáncer que tuvo tiene un lado bueno y uno no tanto. Lo bueno es que no tuvo compromiso de ganglios, y lo malo es su edad, ya que tiene  mayores posibilidades de que el cáncer vuelva porque su cuerpo joven reproduce a una mayor velocidad las células, son más vitales por decirlo de alguna manera. Y le queda un largo camino por vivir aun. Eso aumenta las probabilidades.

—“Hay dos cosas que me comentaron respecto a la quimioterapia y el embarazo, pero sólo son probabilidades: la primera es que tenga un parto prematuro y la segunda es que la quimioterapia frene el crecimiento intrauterino de Mateo. La verdad es que la segunda ya no se dio, al menos hasta ahora. Pues tiene un gran peso mi pequeño, tengo 32 semanas y pesa 1,970 kg. Muy pronto sabré cuándo programan mi parto, porque deben adelantarlo un poquito para no retrasar tanto mi tratamiento. Deseo parto normal, sin anestesia si es posible. Bueno, no sé qué más puedo pedir?”.

Posterior a su parto, Joselyn debe seguir su tratamiento con Tamoxifeno (medicamento  que se emplea como terapia complementaria para el cáncer de mama) por 10 años, pero no es compatible con la lactancia. 

—“Yo le pedí a mi doctor que por favor me dejara amamantar a mi bebé aunque sea un mes, a lo cual accedió. Por lo tanto, ese tiempo debo aprovecharlo al máximo y deseo almacenar mi leche para los siguientes meses, cuando ya no pueda amamantar a Mateo. Sé las propiedades maravillosas que tiene la leche materna y no quiero privar a mi pequeño de ese tesoro”.

Muchas veces, hay lactancias complejas por distintos motivos, tal como la mía, tal como la de Joselyn y como la de muchas otras madres que por distintas razones no logran consolidarla en el tiempo. Pero esta gran historia de amor y superación frente a la adversidad, nos enseña que cuando una madre desea sacar su lactancia adelante, ni siquiera el cáncer la puede detener. Mis mejores deseos para Joselyn y su pequeño Mateo que está por nacer, dos vencedores en esta hermosa historia.

Con cariño, Doctora Mamá.


lunes, 17 de agosto de 2015

Método Madre Canguro (MMC)

Muchos de ustedes deben preguntarse ¿qué es el Método Madre Canguro (MMC)?, y muchos de ustedes también lo asociarán al porteo o exterogestación, pero se equivocan, ya que el MMC se define como el contacto piel a piel entre la madre y el bebé; de forma precoz, continua y prolongada en conjunto con la lactancia materna.

Este método se utiliza con mucha frecuencia en los recién nacidos pretérminos (prematuros) o de bajo peso al nacer, sin embargo en la actualidad se han comprobado múltiples beneficios sobre el MMC tanto para todos los bebés como para las madres… Les cuento un poquito más:

Se trata de un método eficaz y fácil de aplicar que fomenta la salud y el bienestar del bebé; sus principales características son:

• Contacto piel a piel temprano entre la madre y el bebé
• Lactancia materna exclusiva (en el caso ideal)
• Se inician en el hospital o clínica y se puede continuar en el hogar
• Los bebés pequeños pueden recibir el alta en un corto plazo
• Las madres en su hogar se sienten más cercanas a sus bebés

Los primeros en presentar este método fueron los doctores Rey y Martínez en Bogotá, Colombia, donde se desarrolló como alternativa a los cuidados en incubadora, inadecuados e insuficientes, proporcionados a recién nacidos pretérminosque habían superado dificultades iniciales y que necesitabanúnicamente alimentarse y crecer. Casi dos décadas de aplicación e investigación han dejado claro que el MMC constituye algo más que una alternativa a los cuidados en incubadora. Se ha puesto de manifiesto que el MMC repercute eficazmente en el control de la temperatura, la lactancia materna, el riesgo de infecciones, de episodios de apnea y fortalece el desarrollo de vínculos afectivos referidos a todos los bebés con sus padres, al margen de su entorno, peso, edad gestacional y situación clínica.

En este sentido el MMC constituye un método moderno de atención en cualquier entorno, el cual debe ser supervisado por un equipo especializado en el caso que el bebé esté en observación médica.

¿Cuándo iniciar el MMC?
El momento del inicio del MMC varía, lo ideal es que se realice inmediatamente después del parto y continúe durante los siguientes días después del nacimiento especialmente en los niños pretérminos o de bajo peso.

¿Cuánto dura el MMC?
La duración diaria y general del contacto piel a piel fluctúa desde algunos minutos (ejemplo 30 minutos al día como promedio) hasta prácticamente las 24 horas del día.
Van desde días hasta varias semanas. Cuanto más duran los cuidados, más fuerza adquieren los beneficios del MMC.

¿Qué vestimenta debe usar la madre?
La madre puede llevar cualquier prenda que le parezca cómoda y abrigada para la temperatura ambiente circundante, siempre que la prenda en cuestión permita acomodar al bebé, esto es, que se le mantenga firme y cómodamente en contacto con su piel. No es necesario el uso de ropa especial, a no ser que la que se lleve habitualmente sea demasiado ajustada.
Ideal que permita el contacto piel a piel con el tórax (pecho) de la madre.

¿Qué es la faja de sujeción?
Se trata del único artículo especial necesario para la aplicación del MMC. Ayuda a que las madres sostengan a sus bebés junto a su pecho de un modo seguro. Para comenzar, se recomienda emplear un pedazo de tela suave de en torno a un metro cuadrado, plegarlo en diagonal y asegurarlo mediante un nudo o bien introducirlo bajo la axila de la madre. Más adelante, una bolsa de transporte de la elección de la madre puede reemplazar dicha tela. Cualquiera de estas opciones concede a la madre libertad para mover ambas manos y le permite desplazarse con facilidad mientras transporta al bebé en contacto con su piel. 

¿Cómo debe estar el bebé? 
Si la temperatura oscila entre 22 y 24º C, el bebé al que se transporte en posición canguro no llevará más ropa que el pañal, un gorro y unos calcetines que lo abriguen.
Si la temperatura desciende por debajo de los 22º C, el bebé deberá llevar una camiseta de algodón sin mangas y abiertapor la parte delantera, de manera que el rostro, el pecho, el abdomen y las extremidades permanezcan en contacto piel a piel con el pecho y el abdomen de la madre. Posteriormente, la madre se cubrirá a sí misma y al bebé con su ropa habitual.

¿Cómo es la posición canguro? 
Se debe colocar al bebé entre los pechos de la madre, en posición vertical, de modo que el pecho del bebé quede en contacto con el de la madre.
• Se sostiene al bebé con la faja, la cabeza, vuelta hacia un lado, se hallará ligeramente extendida.
• La parte superior de la faja se hallará justamente debajo de la oreja del bebé. La posición ligeramente extendida de la cabeza mantiene abiertas las vías respiratorias y permite el contacto visual madre hijo.
• Hay que evitar tanto la flexión hacia adelante como la hiperextensión de la cabeza.
• Las caderas deberán estar flexionadas y las piernas extendidas en una postura que recuerde a la de una rana; los brazos también deberán estar flexionados Habrá que anudar la tela con una fuerza tal que, al levantarse la madre, el bebé no se salga. Deberá garantizarse que la parte más apretada de la tela se sitúe sobre el pecho del bebé. 
• La respiración y los latidos cardiacos de la madreestimulan al bebé, haciendo que se sienta cómodo y seguro.


Dormir y descansar
La madre dormirá mejor con el bebé en posición canguro si adopta una posición reclinada o semireclinada, de en torno a 15 grados con respecto a la horizontal. Ello puede lograrse mediante una cama ajustable, si se dispone de ella, o bien con varias almohadas apiladas sobre la cama. Se ha observado que dicha postura puede reducir el riesgo de apnea para el bebé. En caso de que a la madre le resulte incómoda la posición semi-reclinada, es preferible permitirle dormir como prefiera, dado que las ventajas que se desprenden del MMC son mucho mayores que el riesgo de apnea. Algunas madres prefieren dormir apoyadas sobre su costado en una cama semi-reclinada (el ángulo imposibilitadormir apoyada sobre el abdomen) y si el bebé está sujeto como se ha descrito anteriormente no existe riesgo de asfixia.
Una silla cómoda con respaldo ajustable podría ser útil para el reposo a lo largo del día.
  
RECORDAR LO MÁS IMPORTANTE: NO OLVIDAR QUE TAMBIÉN EXISTE EL MÉTODO PAPÁ CANGURO!!!

¿Y tú, qué esperas para practicarlo?



Karen Perez Ibacache
Kinesióloga

miércoles, 5 de agosto de 2015

Una Lactancia Cuesta Arriba

Cuando empecé mi formación como consejera de lactancia, una de las premisas que más se recalcaban tanto por parte de OMS y Unicef era: “los primeros 6 meses el bebé sólo se debe alimentar de lactancia materna y luego, idealmente continuar como complemento hasta los dos años”. Eso estaba grabado en mi chip interno, y para mí no existía otra opción ya que (y aquí viene la segunda premisa) “no hay mujer que no produzca leche, ya que ésta se produce por el estimulo de la succión y más succión del bebé”. Eso era lo que incansablemente yo le transmitía a mis pacientes con problemas de lactancia, y con un manejo integral siempre lograba que sacaran adelante su lactancia. Hasta que me tocó vivirlo a mi, y aquí comienza mi historia.

Mi embarazo no fue para nada lo que yo esperaba, por el contrario, fue muy complejo y agotador, con una Hiperemesis Gravídica de por medio, lo cual me hacía vomitar hasta agotar todas mis fuerzas. Este estado me duró casi hasta las 30 semanas, lo cual provocó en mi una gran baja de peso y al mismo tiempo perjudicando el crecimiento de mi bebé. Estaba cercana a la semana 38 de mi embarazo, cuando repentinamente rompí las membranas en la madrugada de un día martes. Dí aviso a mi Ginecólogo y a mi Matrona y la indicación fue que nos fuéramos lo más pronto posible a la clínica. Yo sólo botaba el líquido amniótico pero no sentía ningún dolor por contracciones. Al llegar, me internaron de inmediato, con reposo absoluto en cama hasta que llegara mi Ginecólogo. Cuando llegó y evaluó mi registro fetal, confirmó mis sospechas de que algo no marchaba bien: estaban bajando los latidos cardíacos del bebé porque probablemente traía su cordón umbilical enredado al cuello, y si continuaba así me tendrían que someter a una cesárea de urgencia. Entré en pánico. Siempre he sido partidaria del parto vaginal por sus múltiples beneficios y le tenía terror a la cesárea, entre otras cosas, por su influencia en perjudicar la lactancia. Me encomendé a Dios y le rogué que permitiera que mi parto fuera vaginal. Pasé en total 9 horas en trabajo de parto y cuando me iban a hacer un tacto de control para ver qué tanto había dilatado el cérvix uterino y... ¡Sorpresa! Ya estaba en dilatación completa. Me pasaron inmediatamente a la sala de partos, acompañada en todo momento por mi esposo y mi madre. Empecé a pujar pero me costaba, hasta que en un momento el Ginecólogo menciona la palabra “fórceps” y pujé con todas mis fuerzas dando a luz a mi pequeño hijo. Alcancé a ver su rostro solamente y lo sacaron a reanimación. Todo mi deseo de apego inmediato, piel a piel, se marchaba. 

Por unos momentos perdí el conocimiento, perdí la noción del tiempo y cuando desperté me encontraba en la sala de recuperación. Lo primero que hice fue preguntar por mi bebé. La Matrona me dice que está bien pero le están haciendo algunos exámenes. Sólo pienso en que quiero tenerlo entre mis brazos. Cuando finalmente me lo traen, me embarga la emoción. Estamos por primera vez juntos y a solas. Era un ser tan pequeñito y frágil, durmiendo profundamente. Instintivamente lo primero que hago es intentar ponérmelo al pecho, pero él no succionaba y a mi no me salía calostro. La Matrona me tranquiliza, me dice que es normal que las primeras horas el bebé esté mas somnoliento y que sólo es cosa de esperar la bajada del calostro. Bajada que llegó en mínima cuantía en esas primeras 48 horas que estuvimos internados. Al momento del alta, el Ginecólogo me la da sin problemas, pero el Neonatólogo al examinar al bebé me informa que lo nota con un tinte amarillo, por lo que es necesario descartar una ictericia previo al alta. Se me hace interminable ese par de horas, cuando finalmente llega el resultado: efectivamente sus niveles de bilis estaban elevados por lo que era necesaria una hospitalización para fototerapia. “No es mucho, a lo más serán 48 horas. Lo más probable es que sea por hipoalimentación de leche materna, ya que no tiene ningún otro factor de riesgo, pero además bajó mas del peso esperado que debería haber bajado”, me dice. Ahí viene mi primer sentimiento de culpa. No fui capaz de alimentar a mi bebé y por mi culpa ahora no nos íbamos de alta a casa y él tendría que quedarse internado. “Pero no desespere, la bajada de leche se produce entre el 3º y 5º día, así que continue poniéndolo frecuentemente al pecho”, cosa que también sabía, pero la culpa ya estaba instalada ahí.

Fuimos a casa a buscar más ropa para el bebé, para su hospitalización que obviamente no estaba prevista. Al llegar, estoy cambiándolo de ropa cuando noto que está con la temperatura corporal un poco elevada. Le coloco un termómetro y para mi horror el bebé estaba con fiebre. Partimos nuevamente de vuelta de inmediato. Al llegar, el Pediatra lo interna y nos dice que “puede ser fiebre por sed”, un mecanismo de defensa del propio organismo para avisar que hay una deshidratación, pero que de todos modos se harán exámenes para descartar una infección. El sentimiento de culpa se ahondaba aún más.

La succión del bebé se hacía mucho más débil aún, yo seguía con casi nula bajada de calostro y yo veía venir lo inevitable: habría que darle fórmula. El estrés se apoderó de mi y mi reflejo de eyección desapareció. Es sabido que la adrenalina lo inhibe por una razón muy sabia de la madre naturaleza: cuando las mamíferas están en peligro y deben huir junto a sus crías, la adrenalina hace desaparecer el reflejo eyectolácteo para que no queden rastros de leche materna que el depredador pueda oler y seguir. Y ahí estaba yo, estresada y sin una gota de calostro acompañada de una débil succión de mi bebé que no ayudaba a mejorar la situación. Y al verlo efectivamente deshidratado, con mis ojos llenos de lágrimas tuve que acceder a darle fórmula. En mi mente tenía la convicción que esto sería transitorio, que aún estaba dentro de los días en que vendría la bajada de leche. 

Por norma del Servicio de Pediatría, las madres puérperas no pueden acompañar al bebé en las noches, por una cosa de respetar el estado delicado que implica el puerperio en sí. Con el alma destrozada tuvimos que irnos con mi esposo, dejando solo a nuestro pequeño bebé. Llegar a casa y ver su cuna vacía fue un sentimiento terriblemente desgarrador. Esa noche no dormimos, esperando que amaneciera para estar nuevamente con él.

Al llegar, nuevamente hay malas noticias: los exámenes estaban alterados y el bebé efectivamente estaba cursando una infección, por lo que esas 48 horas de fototerapia que yo tenía estipuladas se desvanecían, ya que debería permanecer más días para tratamiento antibiótico. El único factor de riesgo para que hiciera una infección era la rotura de membranas. Nuevamente recibía otro golpe a mi conciencia. “Todo esto es mi culpa”, me repetía en mi cabeza una y mil veces. Mi esposo y mis padres, acompañando el proceso en todo momento, trataban de consolarme, de quitarme esos pensamientos, pero yo de todos modos pensaba que en el interior todos me responsabilizaban a mi. 

A pesar de todo, al llegar a ver al bebé, lo encuentro de mejor ánimo y mucho más despierto. La enfermera me dice “prácticamente se tragó los biberones de fórmula, lo que el bebé tenía era hambre y sed”. Yo trato de hacer caso omiso y me lo pongo nuevamente al pecho, él empezaba a succionar un poco más fuerte pero yo no sentía la famosa “bajada de leche”. La Enfermera me sugiere ir en busca de un extractor de leche para  estimular más y para intentar dejarle leche para sus tomas nocturnas. Yo sé que el extractor nunca ha sido un marcador fidedigno de la cantidad de leche extraída, pero decido que lo usaré igual. Empiezo con los masajes en las mamas, la estimulación del pezón y logro sacar unas escasas gotas de leche. Pero no son suficientes para poder dejarle a mi bebé. “No se preocupe, si total acá le seguiremos dando fórmula, así que de hambre no se va a morir”, me insistía la Enfermera. Palabras que yo no quería oír, porque yo debía ser capaz de alimentar a mi bebé. 

Yo tenía mi extractor en casa, el que ocupaba para enseñar en mi Clínica de Lactancia, pero que nunca había utilizado en forma personal. Sabía perfectamente las técnica de uso, pero ahora que era yo quien tenía que poner en práctica los conocimientos, lo sentía como un aparato intimidador. Noche tras noche, al llegar a casa mientras el bebé permanecía internado, me “conectaba” sagradamente al extractor, pero lograba sacar unas escasas gotas de leche. En mi interior persistía el sentimiento de culpa y el estrés. Yo lo atribuía a eso y pensaba que cuando llegáramos a casa, toda esta pesadilla acabaría y podría empezar normalmente mi añorada lactancia materna exclusiva a libre demanda. 

Finalmente el tan esperado día del alta llegó. Llegamos a casa y por fin estuvimos a solas con mi bebé. Las emociones (y las hormonas) fluían a gran velocidad. Llegaba el momento de reiniciar la lactancia como yo quería. Pero ahí estaban los ojos de todos sobre nosotros dos: “no se te ocurra dejar de darle fórmula, porque le puede volver a pasar lo mismo”. Y esa frase me llevo nuevamente a la inseguridad y resurgió la culpa inicial. Algo tenían de razón mi familia, y yo obviamente no quería que le pasara de nuevo lo mismo a mi bebé. La vulnerabilidad emocional que provoca el puerperio estaba apoderada de mi junto a esa persistente inseguridad de no ser capaz de producir la leche suficiente para mi hijo. En ese momento no quería ser la “experta en lactancia”. Quería ser una paciente más y que fuera otra persona la que me diera las directrices a seguir. Así fue como empecé solo a “rellenar” con fórmula luego de darle pecho. Seguí incluso los consejos caseros de mi abuelita (tomar malta con leche, el agua de avena, etc), que a pesar de que sabía que no contaban con estudios científicos que los avalaran, el efecto placebo lograba un sentimiento de confianza en mi.

Y llegó el día del primer control, el diagnóstico fue poco esperanzador: el bebé había subido escasamente de peso. Ahí lo que yo creía que eran suposiciones, se hizo tangible: mi familia me responsabilizó a mi, por darle “poco relleno”. Yo sentía que estaba haciendo todo bien, poniendo todos mis conocimientos de lactancia en práctica, pero algo estaba entorpeciendo mi camino. Y ahí vino un nuevo diagnóstico lapidario: yo estaba con mi prolactina por el suelo y realmente estaba con una hipogalactia, raro trastorno que produce baja producción de leche. Me quise morir, eso no me podía estar sucediendo a mi. La pena fue tan grande que tomé una decisión drástica: no sometería a mi bebé a pasar de nuevo por lo mismo, por lo que renunciaba a la lactancia materna. Así de extrema. Y simplemente no me brotó más leche.

Pasó una semana en que sólo le di fórmula a mi bebé, cuando se apoderó de mi un nuevo sentimiento: esta batalla no la perdería y era muy pronto para rendirme. Emprendería la lucha por la lactancia materna y no privaría a mi bebé de sus beneficios, aunque sólo pudiera darle unas gotas de leche. Así fue como decidí iniciar terapia con un medicamento galactogogo y empezar a usar otro de mis instrumentos de trabajo: el llamado Sistema de Nutrición Suplementaria (SNS) de Medela, también conocido como Relactador. Consiste en un recipiente que va colgado al cuello de la madre, en el que se coloca la fórmula láctea y del cual salen dos finas sondas de alimentación que se sujetan al pezón con una cinta adhesiva; al estar junto al pezón, permite que el bebé succione al mismo tiempo la fórmula y estimule al pezón. Es un sistema que entre sus múltiples usos, también sirve para estimular la producción de leche en las madres adoptivas o para alimentar a bebés prematuros o con succión débil. Empecé a usarlo diariamente, en cada toma, hasta que nuevamente empecé a producir leche. Poca pero realmente mía. Para mí, la sensación que entrega el Relactador es fascinante, ya que siento que mi bebé se está alimentando finalmente de mis propias mamas. 

Llegó un nuevo control con el Pediatra y junto a él, vinieron buenas noticias: el bebé había subido mucho más de peso y se encontraba muy saludable. Finalmente estaba en el camino correcto y así hemos continuado hasta el día de hoy: llevamos 3 felices meses de lactancia mixta.

En este punto me quiero detener: antes pensaba y predicaba que un pilar fundamental para construir el apego era la lactancia materna, pero ahora me he dado cuenta que no es así en estricto rigor. Yo le doy la fórmula a mi bebé  a través del Relactador con el mismo amor que si le estuviera dando sólo de mi leche, y el vínculo de apego lo hemos creado igual. Su carita al mirarme cuando se acopla al pecho junto a la sonda es de un amor puro, nos miramos y nos fundimos en ese acto de complicidad. Y así continuaré, dando la lucha por entregarle a mi bebé aunque sean unas gotas de leche materna el mayor tiempo que me sea posible.

Para finalizar, me gustaría decir que ninguna madre se debe sentir “menos madre” por no haber podido amamantar o no haber llevado una lactancia materna exclusiva. Cada gota de leche materna es un valioso regalo, y si es fórmula dada en biberón pero entregada con amor, se construye el lazo de apego de igual modo. Y si tienen el deseo de volver a lactar, también se puede; nadie dice que es fácil pero sólo es cosa de querer.

Esta es mi historia de lactancia.

Con cariño, Doctora Mamá.

domingo, 2 de agosto de 2015

Ley Criamor

Actualmente en Chile, la lactancia materna (al igual que el embarazo)  en el ámbito laboral de la mujer es un tema muy vulnerable, pero dentro de todo hay una luz de esperanza: hay un Proyecto de Ley, iniciado en moción de los Honorables Senadores señoras Pérez San Martín y Goic y señores Chahuán y Lagos, que establece medidas de protección a la lactancia materna y su ejercicio. A continuación les contaré de qué se trata.

Exposición de motivos.

Los beneficios de la leche materna para la salud pública en general y la de lactantes y madres en particular, han sido bastamente demostrados y documentados, reconociéndose como el alimento más adecuado para el desarrollo óptimo del lactante.

Por su parte, a través de distintos estudios, se ha podido constatar que la lactancia materna no sólo genera beneficios nutritivos, sino que además estimula el surgimiento de lazos afectivos estrechos y duraderos entre la madre y su criatura, forjados en la conexión sensorial que se establece entre ambos (a través del recíproco contacto visual, táctil, olfativo, gustativo y auditivo) y que se traduce en un factor determinante en la generación de vínculos de apego seguro para los niños y niñas, que condicionan la estabilidad en las relaciones interpersonales que establezcan durante su crecimiento. En base a estos antecedentes, distintas organizaciones internacionales han establecido que la lactancia materna es un derecho humano para la infancia, y un derecho para las madres y la sociedad en general, promoviéndose hoy la lactancia materna a “libre demanda” (cada vez que el lactante lo requiera) en forma exclusiva hasta los seis meses y complementada con alimentos sólidos al menos hasta los dos años.

En este orden de ideas encontramos variada normativa internacional que exige a los Estados políticas y legislación para el fomento de la lactancia materna y la protección a madre y lactantes contra todo impedimento a la lactancia natural:

1) La Convención de los Derechos del Niño, ratificada por nuestro país, cuyo artículo 24, consagra el derecho de todo niño a gozar del más alto estándar de salud, estableciendo asimismo que las familias y la niñez deben estar informadas sobre la nutrición y las ventajas de la lactancia materna”;
2) El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna OMS/UNICEF, 1981, adoptado por todos los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (Chile entre ellos), en que se reconoce que “existen diversos factores sociales y económicos que influyen en la lactancia natural y que, en consecuencia, los gobiernos han de organizar sistemas de apoyo social para proteger, facilitar y estimular dicha práctica, y han de crear un medio ambiente que favorezca el amamantamiento, que aporte el debido apoyo familiar y comunitario y que proteja a la madre contra los factores que impiden la lactancia natural”, prohibiendo además la publicidad y promoción de sucedáneos de leche materna.
3) Declaración de Innocenti sobre la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna adoptada por todos los participantes en la reunión de la OMS/UNICEF sobre“Lactancia Materna en los 90’s: una iniciativa mundial, co-patrocinada por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (A.I.D.) y la Autoridad Suiza para el Desarrollo Internacional (SIDA)”, celebrada en Florencia en 1990;
4) Por su parte, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, también ratificada por Chile, en su artículo 12, garantiza que las mujeres deben gozar de los servicios apropiados en relación con el embarazo y la lactancia.

Cabe resaltar en este sentido la importancia que reviste la protección del ejercicio libre y sin restricciones de la lactancia materna en público, puesto que cumple con un objetivo social de psico-educación a la población, que normaliza el acto del amamantamiento y lo incluye como un hecho natural dentro del inconsciente colectivo exento de consideraciones valóricas relacionadas con la moral o buenas costumbres, favoreciendo así su incentivo al ser un acto que se aprende y asimila porimitación. En este entendido han actuado países como Escocia, Inglaterra, algunos estados de Estados Unidos y Australia, entre otros, consagrando el derecho a amamantar en cualquier lugar público o privado independiente si el pezón resulta o no expuesto (normativa Estado de Nevada), señalando expresamente que es una cuestión de salud pública y no de moral o buenas costumbres públicas (Estado de Pensilvania y Provincia de Ontario en Canadá), colocando además la prohibición a terceros de inhibir o limitar el derecho de una mujer a amamantar en público (Estado de Utah), sancionando toda conducta que limite o restrinja el amamantamiento especialmente en recintos comerciales de acceso público, entre otros.

A este respecto, nuestra legislación está en deuda, habiendo abordado sólo en parte los requerimientos internacionales en el tema, centrándonos básicamente en la promoción y fomento de la lactancia materna en el ámbito de las redes de salud pública (ley 20.379 que crea programa Chile Crece Contigo) y en el campo laboral de las madres trabajadoras (con la ley 20.166 que extendió el derecho de las madres trabajadoras a amamantar a sus hijos aun cuando no exista sala cuna), dejando de lado el tratamiento integral que se requiere dar a la lactancia materna para conseguir el objetivo de otorgar su protección real y efectiva, en resguardo de los derechos de niños, niñas, madres y sociedad en general.

Lo expuesto anteriormente justifica ampliamente entonces la necesidad de legislar los ámbitos olvidados, como la prohibición de publicidad y/o promoción de sucedáneos de leche materna humana (o fórmulas para lactantes), la protección del libre ejercicio de la lactancia materna humana sin limitaciones ni restricciones en todo tipo de espacios o recintos y la extensión de la protección al proceso de extracción de leche materna con la finalidad proteger la salud de la madre o de almacenarla para su posterior entrega a lactantes. (Como sucede por ejemplo con madres que no están en contacto permanente con el hijo por el desarrollo de actividades laborales o estudiantiles; así como el sistema de Banco de Leche Materna Humana implementado por el Hospital Sótero del Río).

Corresponde entonces establecer una protección a niños y niñas en el ejercicio pleno de los derechos que les pertenecen como persona independiente de su edad, dentro de los cuales se encuentra el de alimentación y conexión sensorial con sus cuidadores previniendo su vulneración y sancionando toda conducta tendiente a anular su individualidad mientras recibe alimento. Asimismo, se debe consagrar la función social que cumple la maternidad protegiendo el acto de amamantamiento de la mujer, de todo tipo de reglamentaciones o conductas que tiendan a intervenir o restringir de cualquier forma su libertad en el ejercicio de su derecho a amamantar a sus hijos e hijas cualquiera sea su edad o condición, sancionando toda vulneración que la afecte, resguardándose así mismo la protección de la mujer en el proceso de extracción de la leche materna.

En mérito de los antecedentes y consideraciones señaladas, sometemos a la aprobación del Senado de la República el siguiente: 

Proyecto de ley.

Artículo 1° La presente ley tiene por objetivos principales:
1) Asimilar la lactancia con leche materna o lactancia materna como un derecho fundamental de la infancia, y como un derecho de las madres y a la vez como deber de éstas en caso que las condiciones de salud no lo impidan;
2) Fomentar, promover y proteger el amamantamiento o la lactancia por leche materna en todos los sectores de la sociedad como el medio óptimo e irremplazable para la alimentación y desarrollo integral de niños y niñas a lo menos hasta sus dos años de edad, y además para la protección de su salud y la de sus madres;
3) Resguardar y asegurar el libre ejercicio de este derecho previniendo y sancionando en su caso todo tipo de intervenciones que lo limiten o restrinjan;

Artículo 2° La lactancia materna y el amamantamiento constituyen un acto de la naturaleza humana y por tanto la exposición de los pechos de una mujer amamantando en ningún caso será considerada como atentado al pudor, las buenas costumbres o la moral.

Artículo 3° Las madres tienen el derecho de amamantar libremente a niños y niñas cualquiera sea su edad o condición, en toda clase de lugares o recintos en que se encuentren o por el que transiten, sin que se impongan condiciones o requisitos que tiendan a ocultar o restringir el amamantamiento.
En consecuencia se prohíbe toda conducta que, directa o indirectamente, intervenga u obstaculice el libre ejercicio de este derecho de madres y lactantes.
La existencia de salas especiales de amamantamiento al interior de algún recinto serán siempre de uso voluntario para las madres y deberán contar en todo caso con condiciones adecuadas de higiene, comodidad y seguridad lo cual será supervisado por la autoridad de salud competente.

Artículo 4° Toda persona que de cualquier forma amenace, perturbe, obstaculice o impida el libre ejercicio del amamantamiento o lactancia materna será sancionada con las multas contempladas en el inciso segundo del artículo 12 de la ley N° 20.609, previo procedimiento judicial sustanciado, en conformidad a las normas establecidas en el Título II de la misma ley. Sin perjuicio de las demás acciones o recursos jurisdiccionales a que dé lugar la conducta por infraccionar otras normas jurídicas

Artículo 5° Cuando la infracción prevista en el artículo anterior sea cometida por una persona en el curso de su jornada laboral, será considerado, a efectos de esta ley como perpetrado también por el que contrató sus servicios, cualquiera sea el vínculo contractual que los ligue entre sí, sea que se trate de una persona natural o jurídica y que haya actuado o no con su conocimiento.

Artículo 6° Los establecimientos que presten atención de salud o cuidados a las madres y lactantes, deberán publicar a la vista del público un ejemplar del texto de la presente ley.

Artículo 7° La protección a la lactancia materna se extiende también a los procesos de obtención de leche materna distintos al amamantamiento directo, debiendo crearse mecanismos que otorguen a las madres facilidades y condiciones sanitarias adecuadas para la extracción de la leche materna, para su manipulación, conservación y entrega a los lactantes, según el lugar en que se encuentren. El cumplimiento de este deber será supervisado por la autoridad de salud competente.

Artículo 8°. Modifíquese el artículo 18 del Título I del Código Sanitario, eliminándose en el inciso primero, la frase “por sí misma” y deróguese su inciso segundo.

Artículo 9°. Modifíquese el artículo 1° de la ley 20.670 que crea el Sistema Elige Vivir Sano, agregándose un inciso final del siguiente tenor: “Para todos los efectos se entenderá que la lactancia con leche materna o lactancia materna es el medio óptimo e irremplazable para asegurar la alimentación saludable de lactantes al menos hasta sus dos años de edad y además constituye la forma más eficiente de protección a la salud integral de madres e infantes lactantes”.

Artículo 10. Modifíquese el artículo 11 de la Ley 20.379 que Institucionaliza El Subsistema De Protección Integral a la Infancia “Chile Crece Contigo”, agregándose un inciso segundo del siguiente tenor: “Se dará especial relevancia al fomento, protección y apoyo intersectorial a la lactancia materna humana exclusiva hasta los seis meses de edad de infantes lactantes, y su continuación a lo menos hasta los dos años de edad complementada con otros alimentos. Se extiende la protección a los procesos de obtención de leche materna distintos al amamantamiento directo, especialmente en lo que respecta a la salubridad y seguridad en su extracción, manipulación, conservación y entrega a los lactantes. Se deberán coordinar las políticas públicas necesarias para tal efecto, con especial énfasis en las áreas de educación y salud públicas y privadas”.

El martes 30 de junio de 2015 la Comisión de Salud del Senado discutió y aprobó en términos generales el Proyecto de Ley Criamor que busca fomentar la lactancia materna, promover su extensión en sociedad y proteger a madre e hijo/a contra todo impedimento hacia el libre ejercicio de la lactancia materna.

Ahora el proyecto pasará a ser tratado en sala por lo que las organizaciones promotoras de esta iniciativa, ONG Abogadas Pro Chile, ONG Criamor y Revista Mamadre, han pedido apoyo transversal a la Cámara de Diputados y la urgencia al Gobierno para acelerar el proceso de aprobación de esta legislación.

Espero de corazón que esta ley sea promulgada luego, para que todas las madres que trabajamos contemos con un respaldo legal en nuestros trabajos, que nos permita prolongar la lactancia materna mucho más allá de los 6 meses.

Con cariño, Doctora Mamá.


lunes, 20 de julio de 2015

El Colecho

El Colecho, traducción latinizada de la palabra en inglés Co-sleeping, consiste en dormir con nuestros hijos en la misma cama, pudiendo ser desde que nacen hasta que el niño decide que quiere dormir solo en su propia cama. Es una opción muy personal de cada familia, que tiene sus ventajas y no está libre de condiciones.

Es algo que defienden (defendemos) los padres pro “Crianza con Apego”. Es una práctica ancestral, practicada por toda la especie animal. Todas las crías duermen junto a su madre por instinto, para tener siempre a la mano el pecho para mamar, para refugiarse del frío o del peligro. ¿Por qué privar de eso al bebé humano? Pues bien, esto de separar al bebé en otra cama u otra habitación es una práctica completamente occidental.

En mi familia practicamos el colecho y cuando se lo he contado a otros familiares, amigos o pacientes, he recibido diversos tipos de comentarios: algunos te miran con cara de: “¿Pero cómo se les ocurre? ¡Qué peligroso!, ¿Cómo van a meter al niño en su cama?”. Otros que lo hacen y temen decirlo por vergüenza o por si van a ser criticados, quedan muy sorprendidos. Y otros que te dicen “orgullosos” que ellos hacen colecho, como si pertenecieran a una especie de tribu “antisistema”.

Partimos practicándolo con un poco de temor, pero buscando estudios y publicaciones relacionadas con "Co-sleeping and SIAD" (traducido al español como "colecho y Síndrome de Muerte Súbita del Lactante") es que finalmente nos convencimos de que los beneficios eran superiores a los riesgos. Y el sólo hecho de ver a mi bebé solito en su cuna, con el frío entumecedor que hace ahora en invierno, es que me llevó el instinto a querer acostarlo en nuestra cama para abrigarlo y cobijarlo con amor de mamá. Si a los adultos nos gusta dormir acompañados, supongo que a los bebés también les debe gustar. Y en base a eso, a todos les digo lo mismo: es algo natural e instintivo, pero simplemente es una opción, y como todo en temas de crianza, no existe una pauta o regla obligatoria a seguir. Si durmiendo juntos, descansan los padres y lo hace el niño, estupendo. Si no es así, entonces hay que buscar la opción de cómo descansar todos bien, durmiendo el bebé en su cuna.

Uno de los principales temores de los padres a la hora de decidir si practicar o no el colecho es su relación con la muerte súbita del lactante. En cuanto a eso, no hay estudios concluyentes al respecto. Algunos estudios dicen que si los padres tienen un claro sobrepeso no es recomendable hacer colecho y que no es aconsejable el colecho si alguno de los padres es fumador. Pero en este caso el consejo no es que no hagan colecho, sino que dejen de fumar. 

Se recomienda que para evitar la muerte súbita del lactante, se use un colchón firme (que no se hunda con facilidad) y no usar almohadas, frazadas pesadas ni demasiada ropa de cama. Esto por dos motivos: por el riesgo de asfixia por sofocación y porque algunos estudios revelan que los bebés regulan su temperatura corporal mediante la región abdominal (motivo por lo que tampoco es recomendable que los bebés duerman boca abajo) y al tenerla abrigada en exceso, esta regulación se vería afectada.

Como les decía anteriormente, esto de que el niño duerma solo es una costumbre occidental. En Oriente donde es una práctica muy común, los índices de muerte súbita son casi nulos. Es más, por ejemplo en China, en las revistas dedicadas a la investigación médica no hay un nombre para traducir “Síndrome de Muerte Súbita del Lactante”.

En cuanto a los beneficios, hay descritos muchos, entre ellos podemos mencionar que favorece la lactancia materna ya que la madre y el hijo, al estar juntos, pueden acceder a ella más rápido y fácilmente durante la noche. Si bien puede que el niño despierte más veces a mamar, las mamadas son más cortas y ambos pueden conciliar el sueño rápidamente. Para algunos padres, el sueño es más reponedor, ya que se levantan menos veces en la noche a verificar si el bebé se encuentra bien.

Ahora bien, el colecho implica también cierto grado de compromiso de nosotros como padres hacia el niño. Ellos se adaptan con facilidad a los cambios en general, pero a veces, en cosas que afectan al sueño, alimentación o afecto es más difícil. En cuanto al sueño, como en cualquier ámbito, es responsabilidad de los padres hacer las elecciones pensando a largo plazo. No tenemos derecho a someter a los niños a nuestro continuo cambio de humor. Si elegimos el colecho, sobretodo si decidimos mantenerlo más alla de los 6 meses, tenemos que plantearnos que estamos adquiriendo un compromiso al que debemos responder todas las noches. Si unas noches permitimos al niño que duerma con nosotros y otras no, el niño no lo va a entender, y van a aparecer los problemas.

Para tomar esta decisión, deben tener en cuenta varias cosas:

  1. Si los padres no descansan bien con su hijo en la cama, a la larga el agotamiento pasa la cuenta. Una cuenta que también paga el niño al convivir con unos padres agotados y de mal humor. Si duermen bien con él, esto no es un problema. Pero no hagan del colecho un “sacrificio” metíendolo en la cama. Cuando ese es el planteamiento, el sacrificio acaba afectando siempre al niño.
  2. Evidentemente tener un niño en la cama limita la capacidad de tener relaciones de pareja. Pero como dicen algunos defensores del colecho: “¿Dónde está escrito que sólo se pueda hacer el amor de noche y en la cama?”. Aún así, es algo a tener en cuenta y que sea consensuado por los dos miembros de la pareja, para evitar que luego sea una fuente de conflicto.
  3. Si no están dispuestos a mantener esa situación hasta que el niño decida dormir solo por sí mismo, al final van a tener que "enseñarle a dormir sólo“. Y es más fácil y menos traumático para el niño cuanto antes se haga. Lo importante es que el niño siga durmiendo con los padres hasta que él lo decida.

Como lo dije al comienzo del artículo, en temas de crianza no hay nada escrito. La opción es personal y debe ser tomada, sea cual sea la elección, con responsabilidad. A modo de opinión personal, yo lo considero una práctica muy linda y la seguiré practicando hasta que mi hijo de dos meses lo permita. Mi hija mayor de 5 años hace bastante tiempo que lo dejó, pero de vez en cuando nos pide dormir juntos para “recordar viejos tiempos”.

Con cariño, Doctora Mamá.